Con
una temperatura media anual de 23 grados centígrados
en Tenerife siempre es primavera.
La influencia de los vientos alisios y su peculiar orografía
le confieren una atractiva e inigualable variedad de paisajes
y microclimas para disfrutar de una plácida estancia
en cualquier época del año y descubrir paso
a paso una tierra que es también rica en tradiciones,
hospitalidad, posibilidades de diversión y de ocio.
La
playa presenta cuatro
épocas bien diferenciadas: dos suaves, una
entre abril y marzo con olas de 1 a 3 metros y otra de junio
a finales de agosto con olas de 1 a 2 metros y dos más
fuertes, entre septiembre y finales de noviembre con olas
de 2 a 3 metros; de diciembre a marzo en las que son frecuentes
las corrientes, con olas de 25 metros, sin embargo dependiendo
de las borrascas, estas olas pueden llegar hasta los 8 metros,
si bien esto último es poco habitual.
Desde
la alta montaña
hasta sus plácidas costas, la isla se revela como
aunténtico paraíso para las vacaciones y el
descanso.
Ideal para escapar de los rigores del invierno y de la alta
temperaturas extremas de los meses estivales; una isla que
ha sabido conjugar una importante actividad turíistica
con la más cuidadosa preservación de su Naturaleza,
generosa en formas sorprendentes y lugares llenos de encanto.